La renovación ilustrada de la catedral de Segorbe del obispo Alonso Cano al arquitecto Vicente Gascó

2001

[Joaquín Bérchez, La renovación ilustrada de la catedral de Segorbe: del obispo Alonso Cano al arquitecto Vicente Gascó, Fundación La Luz de las Imágenes de la Generalitat Valenciana, Valencia, 2001]

La renovada catedral de Segorbe –proyectada y realizada en lo fundamental entre los años 1791 y 1795- es posible que sea uno de los ejemplos más expresivos y singulares del eco ilustrado y clasicista en la arquitectura religiosa hispana. Con una alta y culta estimación en su tiempo, esta catedral —de larga y despejada nave, frentes articulados por gigantes pilastras corintias, bóveda de cañón de acusado protagonismo, o elevado y grandioso presbiterio con hemiciclo abovedado— fue merecedora, ya en 1804, de la admiración de los hermanos Jaime y Joaquín Lorenzo Villanueva, quienes en su Viaje literario por las Iglesias de España, dieron cuenta de sus nuevos pormenores arquitectónicos y no dudaron en afirmar de este templo: “edificio hermoso, fruto de una paz larga, que formará época en esta iglesia”. Años más tarde, un historiador como Teodoro Llorente, tan sensible a lo medieval, al visitar esta iglesia en 1887, alabó sin reservas su “traza correcta”, “pintada y estucada con primor”, de acuerdo al “gusto pulcro” del neoclasicismo valenciano. Con sus reducidas dimensiones, sin una fachada destacada a los pies dada su ubicación topográfica, de una sola nave con capillas laterales, sin cúpula, ni crucero, o con una estructura medieval por esqueleto, la catedral de Segorbe, en tanto edificio catedralicio de una pequeña diócesis, es evidente que carece de la monumentalidad y magnitud de las grandes catedrales españolas. Y de ello fueron conscientes quienes emprendieron la reforma, tanto el obispo y su cabildo, como el arquitecto tracista. No obstante —y es posible que la conciencia de esa carencia lo facilitase— sobre la nueva catedral se proyectaron otras categorías y pretensiones que buscarían otro tipo de monumentalidad, en la que el clima cultural y religioso, arquitectónico y académico, que caracteriza la ilustración española y más en particular la valenciana, alcanzaría una de sus plasmaciones más vigorosas.

Alonso Cano y el decoro del culto

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Sus empeños religiosos y culturales reflejan el poderoso sustrato cultural de carácter ilustrado que presidió el tercio central de la centuria, anterior a la irrupción institucional de las academias ilustradas en el reinado de Carlos III. El encendido deseo de regeneración religiosa que animó al ilustrado obispo Alonso Cano, partidario de un rigorismo moral tan ávido de decoro y majestad en la celebración del culto, así como su culta experiencia arquitectónica en Roma, tuvieron su repercusión en la arquitectura de los templos de su diócesis de Segorbe–“cooperó a las fábricas de varias Iglesias, y á que se hiciesen según el gusto de la sólida y sencilla arquitectura”, advierte tempranamente en 1804 Villanueva-, y muy en particular sobre el edificio material de la catedral.

Vicente Gascó y el ideal ilustrado en la arquitectura: la renovación de la catedral de Segorbe

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Esta versión fabricada y estucada del clasicismo académico, perfilada sobre un núcleo de fábrica medieval, tardío exponente del amplio capítulo de renovaciones arquitectónicas que inundan la geografía y la historia valenciana, alcanzaba a expresar esa particular e irrepetible versión de lo clásico, que nos hace admirar lo previsible con un aire fresco y nuevo. El interior de la catedral de Segorbe, tan atildado, roza los límites de lo que puede entenderse por una versión decorativa de lo clásico. Y, sin embargo, la catedral ideada por Vicente Gascó, en su buscada tipología basilical y estructurada articulación, dejó una renovada lección del lenguaje clásico, haciendo oportuna, ya en los umbrales del siglo XIX, la operatividad y brillantez del clasicismo para trascender en el acontecer arquitectónico ideales —y no sólo anécdotas— de la cultura de su momento y lugar.

APROBACIÓN DE FR. ALONSO CANO Y NIETO, FIRMADA EN EL CONVENTO DE TRINITARIOS CALZADOS DE CASTILLA AL CORSO DE ROMA, EL 24 DE AGOSTO DE 1750.

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TEXTO DE LA APROBACIÓN DE FR. ALONSO CANO Y NIETO, FIRMADA EN EL CONVENTO DE TRINITARIOS CALZADOS DE CASTILLA AL CORSO DE ROMA, EL 24 DE AGOSTO DE 1750, QUE PRECEDE AL TRATADO MANUSCRITO LA ARCHITECTURA CIVIL DE DON JOSEPH DE HERMOSILLA Y SANDOVAL, FECHADO EN ROMA EN 1750, CONSERVADO EN LA SECCIÓN DE MANUSCRITOS DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DE MADRID (SIGN: MSS/7573).
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