Francisco Guerrero y Torres y la arquitectura de la Ciudad de México a finales del siglo XVIII

2003

[Joaquín Bérchez, “Francisco Guerrero y Torres y la cultura arquitectónica novohispana del siglo XVIII”, Reales Sitios, nº148, 2001; “Francisco Guerrero y Torres y la arquitectura de la Ciudad de México a finales del siglo XVIII”, Annali di architettura, Rivista del Centre Internazionale di Studi de Architettura Andrea Palladio, núm. 15, Vicenza, 2003. Revisado en 2015]

Un barroco ilustrado

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Su obra acaso se comprenda mejor como expresión arquitectónica que surge en contacto con los entusiastas y tempranos ideales ilustrados que animaba la nutrida comunidad novohispana de la ciudad de México, un barroco arquitectónico ilustrado, auspiciado y aun admirado por personas de muy diversas profesiones y situación social. Nobles y obispos, ricos hacendados y empresarios mineros y agrícolas, miembros de órdenes religiosas y cabildos, universitarios, altos funcionarios civiles y militares, ingenieros, arquitectos, médicos y abogados, configuraron selectas comunidades con prestigio social, agrupadas en tertulias o academias de espíritu filantrópico, proclives a extender con cierto diletantismo los métodos de la ciencia y técnica moderna a todas las áreas posibles, entre las que la arquitectura ocupaba un destacado lugar.

Casas grandes con zaguanes de carruajes

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Ninguna otra Casa superaría en atrevimiento y desmesura constructiva los arcos del patio de la del conde de San Mateo de Valparaíso. Expuestos en toda su desnudez constructiva, despojado voluntariamente de cualquier otro atributo que no fuera el de la mecánica estructural, con los nombres de su propietario y arquitecto inscritos en las dovelas como único adorno, Guerrero a través de estos arcos emparejados y cruzados, acertó a solemnizar arquitectónicamente valores culturales, suntuarios y funcionales que estaban actuantes en la ciudad de México en esos precisos años. Fijó en él con carácter de permanencia la memoria de su propietario, don Miguel del Berrio Záldivar, noble mexicano de nuevo cuño, acaudalado financiero y minero, hombre de aficiones ilustradas, a través de unas expectativas y usos que eran los de su industria y linaje.